Todo queda en casa.

No Tags | Anécdotas, curiosidades y alguna tontería.

Los espetos de sardinas malagueños, son los mejores del mundo. Del mar, directamente a la barca de arena y brasas. Y de ahí, al plato.

Desde pequeña los he disfrutado en la playa, al caer el sol. Unas divertidas y maravillosas cenas, entre familia, amigos, olas y flamenco.

 

 

Imagen: Moraga en Pepe Oro. Playa de Tórrox. Málaga. Sur de España.

 

 
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No tengo ni idea de cocina. Sólo nociones básicas. Lo suficiente para sobrevivir. Pero, es precisamente éste, uno de mis rincones favoritos.

Aquí se me ocurren muchas veces, las mejores ideas.

Y la tengo decorada como una taberna andaluza. Quizá por eso, me siento tan a gusto…Por el ambiente, ¿eh?

¡Porque yo soy totalmente abstemia!

 

 

 

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Las cerezas fueron especiales para mi, en gran parte de mi infancia y adolescencia.

 

 

 

 

D

 

 

 

¿Sabías que “Kirsch”, el segundo apellido que utilizo para escribir literatura para adultos, significa “cereza” en alemán?

¿Y por qué escribir “cereza” en alemán?

Dejando a parte el sentido estético de la palabra en castellano (que junto a mi nombre quedaba ridículo), elegí “Kirsch”, en germano, por razones del corazón. Del amor y todas esas cosas. Ya sabes.

 

 

 

malus y cerezo en flor (15)

 

 

 

Mis padres tenían dos cerezos en el jardín, al que cuidaban con mimo y esmero. Yo los vigilaba de cerca. Me hacía mucha ilusión ver aparecer la rojez en aquellas delicadas bolitas. Con paciencia y cuidados, pasados unos meses (y si los pájaros tenían a bien, no picotearlas todas), sus ramas se cargaban de centenares de ellas dulces y carnosas, suspendidas mágicamente por un delgado palito, a  mano solamente, de los pocos privilegiados que podían subirse a una escalera.

Yo me quedaba abajo, esperando con la cabeza alzada a que tras la manipulación de las manos adultas, cayeran a mis pies algunas de aquellas maravillas rojas. Después de esperar tantos meses, devorarlas era un acto casi religioso.

 

 

 

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¡Y de beber agua, tras el atracón, ni pensarlo! ¡Qué ya tenía malas experiencias!  Como todo lo bello y hermoso, también conlleva sus riesgos, pero vale la pena.

 

 

Sí, tenía que contener la palabra “cereza” mi seudónimo. Por eso, y por lo sugerente de la textura, color y consistencia, de esta rica fruta de verano, que se la relaciona con la sensualidad desde tiempos remotos.

 

 

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A veces escuchaba a mi abuela y a mi padre recitar a duo, entre mordisco y mordisco y con las orejas adornadas, los versos del poeta…

 

 

 

C on tus manos morenas y afiladas
en el jardín estás jugando ahora
–siempre la misma, loca y reidora–
con alegres cerezas encarnadas.

 

 

 

P arecen en tus manos enjoyadas

un aderezo nuevo de rubíes.

Juegas con las cerezas y sonríes
viéndolas en tus dedos enredadas.

 

 

Cerezas, cerezas, siempre maravillosas…

 

 

Las cerezas…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


2 Comments

Crisóstomo says:

27 junio, 2014 at 2:13 am

MUY BUENAS FOTOS, Y NO PODRÍA SER DE OTRA MANERA, LAS CEREZAS PIERDEN AL COMPETIR CONTIGO,AL SABER QUE ERES MAS DULCE QUE ELLAS.

Kuki García Kirsch says:

27 junio, 2014 at 11:04 am

Gracias, Crisóstomo 🙂

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