La isla.

No Tags | Relatos Express

¿Cuándo has llegado?

– Ayer. ¿Y tú?

– Llevo por aquí varios días. No te había visto.

Ella miró en todas las direcciones.

-Bueno, la isla es grande.

-No te creas. – El hombre la contempla sin disimulos-. ¿Qué? Lo hacemos?

– ¡Claro!

– ¿Te gusto?

– No estás mal.

Sonríe.  La agarra de la cintura y ella le rodea el cuello con sus brazos.

-¿Cómo te llamas?

-¿Qué más da?  Sólo quiero follar. ¿No hemos venido a esta isla para eso?

Él le azota suavemente en el muslo.

-No te lo haré hasta que me lo digas -le susurra en los labios.

-Si quisiera conversación no hubiera pagado 15.000 euros para que me dejaran tirada en esta isla. -La mujer, de larga cabellera castaña, se escurre de sus brazos y se quita la camiseta. Luego estira boca arriba en la arena un cuerpo flexible y liso como un

junco -. Fóllame.

El hombre se desabrocha la camisa blanca de lino. Semidesnudo, se arrodilla entre sus piernas flexionadas. La observa durante un momento. Esta buena. Comienza a excitarse. Ella, entretanto, extiende la melena por encima de la cabeza y acomoda las caderas. Terminan por desnudarse completamente. Cuando los dos están listos, la mujer levanta sus largas piernas para cruzarlas sobre la espalda del amante desconocido.

– Por cierto, ¿puedo besarte? -pregunta el hombre mientras se acopla.

– ¿Hay un manual para eso?

– ¿Qué quieres decir?

– Bueno, es la primera vez que vengo a La Isla. No sé si lo hacéis romántico… A mi me parece que no -responde la mujer sonriendo.

-Sólo beso a las que me gustan.

Ella sonríe mientras percibe una gran presión en los labios de la vulva. Siente una gran excitación. Se moja por completo. Mueve la pelvis respondiendo a deliciosos espasmos. La quiere dentro.

-Bésame -susurra mientras coge impulso, se coloca encima y le atrapa bajo su cuerpo . El pecho cuelga generoso sobre el cuello del hombre. La agarra por la cadera y la sube, desplazándola lo suficiente para poder alcanzar con la boca el manjar; delicados pezones que mordisquea y lame como si fueran de su propiedad.

 

 

playa-kiss

 

 

Ella suspira. Quiere volver abajo. Deja que él la monte primero. Se abre; ahora es maravillosamente accesible. Vuelve a la posición inicial, cuando le rodeaba con sus piernas. La chica trata de besarle como le había pedido, pero él la esquiva. Entonces, le agarra fuertemente la cabeza.

– ¡Bésame cabrón!

-¡Suplícamelo! -le ordena mientras la agarra de las muñecas y las coloca por encima de la cabeza.

Ella se revuelve respondiendo con más excitación.

-Por favor, como te llames…

Él le muerde el labio inferior, después el superior. Ella no espera. Ya no puede. Abre la boca, abre más las piernas, abre del todo su intimidad; y saca la lengua, presiona la entrada mientras le acaricia el glande suavemente, obligándole a salir al encuentro de su dulce humedad. Ahora ya no es suficiente con rozarse como chiquillos. El deseo duele,  arrastra la conciencia, no hay reglas. Solo sexo, placer y satisfacción.

Entre tanto, otra pareja algo mayor que ellos, llega y se queda de pie observando la escena. Ambos miran complacientes como los amantes follan en la arena. La mujer mayor, se excita, agarra el falo de su compañero y comienza a masturbarle. El onanismo resulta delicioso y el miembro alcanza la dureza ideal. Pero enseguida, la recién llegada abandona y es él mismo quien sigue la faena. Está buscando sensaciones que la humedezcan por completo. Se agacha. De cuclillas busca la boca de la mujer joven, aprovechando que la cabeza está levemente hundida en la tierra, mientras su pareja tiene la suya entre los muslos. La besa apasionadamente, entretanto acaricia el culo del joven. El hombre maduro, aún de pie, se ocupa de su paja, pero le excita tanto la imagen de su mujer comiendo la boca a la chica, y tocando el miembro al hombre joven, que cree volverse loco. Corrige la posición de su esposa, y la ayuda a colocarse de cuatro patas para acabar de correrse en su espalda. En ese momento, una mujer solitaria, de cuerpo exuberante, camina hacia ellos lentamente, mientras se va quitando las bragas. Al final, todos lo hacen con todos.

 

Veinticinco minutos después, la chica sin nombre se levanta del suelo, recoge de la arena su sombrero, una camiseta de tirantes y los jeans; se viste y arranca el paso por la orilla mientras los demás siguen embriagados. El joven se desenreda de los brazos de las dos mujeres maduras y sale tras ella, mientras se viste. Enseguida la alcanza.

– ¿Puedo acompañarte?

La chica se frota los brazos. Tiene frío.

-¿Por qué no? Voy a comer algo.

– Perfecto. Follar da hambre.  -La chica sonríe-. Tienes frío. Ponte mi camisa.

– No…

-Insisto. Por favor.

El hombre acaba de desabrocharse la prenda y la desliza por sus hombros. La chica se la pone. Siente el calor masculino.

 

 

 

IMG_0362

 

 

 

Llegan a un pequeño chiringuito regentado por una pareja de mulatos. Se sientan alrededor de una pequeña mesita de madera vestida con un mantel de mimbre. Piden dos ensaladas de pollo y dos refrescos. Ella le ofrece un cigarrillo. Ambos lo encienden.

-Sé que quieres saber…

-¿Ah, sí?

-Me llamo Dana.

– Por fin… Yo Eddie. -El chico sonríe mientras la ataca con una bella e intensa mirada aguamarina.

-¿Qué? ¿Por qué me miras así?

-Bueno, pensaba que nosotros en la isla, hacemos las cosas al revés. Primero intimamos y después hablamos. Es gracioso…

La joven sonrió.

-No quiero hacer lo que hace todo el mundo. ¿Y tú?

-Tampoco.

-¿Por qué has venido a la isla?

-Esta isla es de mi padre. Y también la agencia de viajes que monta esto.

-¡Jo! ¡Qué tio más cachondo!

-Ya. Se dedica a la industria del porno. ¿Y tú?

-Ah, pues, mi madre me lo recomendó.

-¡Jo! ¡Qué madre más cachonda!

-(Se ríe.) Pues sí… -Dana da una profunda calada. Después se libera del humo colocando sus gruesos labios en forma de -o-. Mi novio y yo lo dejamos. Él perdió la cabeza por una tía loca de su trabajo que le iba mucho el sexo. Al parecer le daba lo que a mi me avergonzaba. En fin, me confesó que conmigo se aburría en la cama, que no sentía nada… -Dana da otra calada más profunda que la anterior. Echa la cabeza hacia atrás y suelta el humo con los ojos clavados en el techo-. Lo pasé mal durante un tiempo. Salía mucho, pero no servía de nada. No podía olvidar sus palabras, la brutalidad de los hechos, la puta realidad. Hasta que me hablaron de unas vacaciones de orgías, desenfreno y rock’and roll. Se dice que de aquí sales sin manías. Ves de otra forma la vida, y aceptas el sexo como algo natural. ¡Y voilà! Aquí estoy  yo, haciendo ver que follar a plena luz del día con desconocidos, es la cosa más normal del mundo.

Eddie sonríe.

-Si quieres que te diga la verdad, también es mi primera vez aquí. Mi padre nunca nos trajo. A su familia me refiero. Pero, al cumplir los treinta, insistió que yo debía conocer el negocio de primera mano, averiguar como van las cosas por aquí. Quería que me camuflara entre los clientes para saber que opinaban y como vivían las vacaciones.

-¿Eres un espía?

-Algo así. Un agente 007 con la pistola siempre a punto… Ya sabes.

Los dos rieron.

-Por cierto, ¿me lo harás otra vez? Dolía tan bien…

El hombre se muerde el labio.

-No sé. Ya veremos.

Dana miró en dirección a la barra. La camarera estaba siendo montada por el mulato sobre la máquina de hielo. Sintió una leve excitación.

-¿Te gustaría participar? -pregunta Eddie.

-¿Yo? Me da corte. Aunque ese mulato está de muerte.

-Estás aquí para curarte. Es todo tuyo, Princesa.

-¿Qué vas a pensar de mi?

-¿Te preocupa? ¿De veras?

-Bueno, comenzabas a gustarme. Y después de todo esto…

-Cariño… Comencé a sentir por ti, desde que te vi esta mañana. Pero me gustaría descubrir tu cara oculta, eso que no muestras nunca, tu alter ego más vicioso y siniestro. Todos deberíamos comenzar por conocernos así. ¿No te parece lo más lógico?

Ya lo dejó escrito el poeta…

ENAMORATE DE MI LADO OSCURO,

DE MI LADO MALVADO,

DEL LADO QUE TODOS DETESTAN,

PORQUE DEL OTRO LADO,

CUALQUIERA SE ENAMORA.

Por aquí las cosas se comienzan al revés. Y no es por casualidad .

 

 

 

pareja02

 

 

 

 

Buenas noches.

KGK

 

 

 

 

 

 


2 Comments

Fran says:

26 agosto, 2014 at 1:20 pm

Vaya, vaya con la isla! Me ha encantado este relato, Kuki! Sabías que por Francia existen playas así? Muak!

Kuki García Kirsch says:

26 agosto, 2014 at 1:34 pm

¡Sí! ¡Me lo contaron una vez! Gracias por el comment, Fran. ¡¡Abrazos!!

Leave a comment